Día 4
Este fin de semana he conocido el concepto de los happyshifters a través de un artículo en el periódico expansión. A modo resumen, conseguir hacer “happyshifting” es obtener la felicidad a través del trabajo, dar sentido a nuestras vidas y ser feliz a pesar de los pesares, trabajando; y en este caso estoy citando literalmente partes del artículo. Incluso se dan cifras: 57% menos de posibilidades de dejar la compañía y se esfuerzan un 87% más.
Me gustaría saber cómo consiguen obtener estas cifras.
El articulo continua describiendo a estas personas, asemejándolas a un personaje de una película (“En busca de la felicidad”), no tienen la disyuntiva de la conciliación trabajo-vida personal porque consideran positivo el sacrificio de trabajar mucho, a través de lo cual obtienen la felicidad, y sin tener que llegar a ser adictos al trabajo.
Me pregunto qué definición de felicidad están utilizando, aunque también pecaría de soberbio si la mía, la considero la más objetiva: definiciones de felicidad hay muchas, como interpretaciones de las verdades.
Los happyshifters no tienen miedo a escuchar su conciencia y se plantean lo que quieren ser y hacer el resto de su vida.
La conciencia se da de bruces con el muro de la realidad. Pasamos nuestra vida planteándonos que queremos ser y hacer el resto de la vida. Quizás sería más rentable dedicar unos minutos al día para pensar en quiénes somos y que estamos haciendo ahora, y de paso valorarnos mejor a nosotros mismos.
El happyshifter necesita sentir que lo que hace tiene sentido, ¿y quién no? amigo periodista. Cuando escribes y expresas a los demás tus pensamientos y opiniones es una muy buena forma de dar sentido a lo que haces.
Pongo una lista de profesiones:
Médico, Empresario, Economista, Tendero, Albañil, Comerciante.
¿Dónde creéis que podríamos encontrar mayor número de happyshifters?
Todos necesitamos buscar un sentido a lo que hacemos, incluso si ese sentido es sacar una familia adelante. Todos necesitamos sentirnos realizados, en este caso sí parece que los happyshifters tienen ventaja.
Finalmente el artículo nos da 10 razones para seguir en un puesto y otras 10 para dejar un empleo, ¿no bastaría con una razón en cada caso?
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martes, 13 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
El blog del Parado
Prologo
Si te planteas escribir una historia, lo primero que intentas es recordar los libros que has leído y tratar de emular la narrativa de tus autores y novelas preferidas o aquellas que te han dejado algún tipo de huella. En mi caso pretendo liberarme de pretensiones y únicamente quiero escribir. Pensar que puedo tener la imaginación de J.K Rowling e inventarme una saga de novelas de éxito ó querer escribir como K. Follet manteniendo a los lectores en un estado de continuo interés no puede ser mi meta, yo no soy escritor ó al menos eso creo.
Hoy es lunes, y han pasado casi tres meses desde que deje de trabajar, porque eso fue lo que hice, deje un trabajo de mierda, lo cual en los días que corren puede parecer una frivolidad pero bendita frivolidad para mi alma.
Hay un bombardeo continuo de información, recibimos información de multitud de fuentes, nos convierten en personas pasivas y nos mandan infinitos mensajes, hay libros de ayuda, autoayuda, psicólogos…., pero estamos cansados, nos dejamos llevar y tenemos miedo.
Tenemos miedo al fracaso, a no corresponder las expectativas que otras generan para nosotros, nos hacen compararnos y nos dejamos, nos hacen competir y lo aceptamos, ¿Quién elige nuestra forma de vivir?
Todos estos pensamientos, así descritos si hilo narrativo y algunos más, pasan por nuestra cabeza siempre que tenemos o mejor, nos concedemos un momento para pesar. Si estamos trabajando, el día a día concede muy pocos de estos momentos. Ahora que no trabajo, escurro una bayeta que solo esta húmeda, para intentar obtener gotas de mi esencia, esa gran desconocida para mí.
Si te planteas escribir una historia, lo primero que intentas es recordar los libros que has leído y tratar de emular la narrativa de tus autores y novelas preferidas o aquellas que te han dejado algún tipo de huella. En mi caso pretendo liberarme de pretensiones y únicamente quiero escribir. Pensar que puedo tener la imaginación de J.K Rowling e inventarme una saga de novelas de éxito ó querer escribir como K. Follet manteniendo a los lectores en un estado de continuo interés no puede ser mi meta, yo no soy escritor ó al menos eso creo.
Hoy es lunes, y han pasado casi tres meses desde que deje de trabajar, porque eso fue lo que hice, deje un trabajo de mierda, lo cual en los días que corren puede parecer una frivolidad pero bendita frivolidad para mi alma.
Hay un bombardeo continuo de información, recibimos información de multitud de fuentes, nos convierten en personas pasivas y nos mandan infinitos mensajes, hay libros de ayuda, autoayuda, psicólogos…., pero estamos cansados, nos dejamos llevar y tenemos miedo.
Tenemos miedo al fracaso, a no corresponder las expectativas que otras generan para nosotros, nos hacen compararnos y nos dejamos, nos hacen competir y lo aceptamos, ¿Quién elige nuestra forma de vivir?
Todos estos pensamientos, así descritos si hilo narrativo y algunos más, pasan por nuestra cabeza siempre que tenemos o mejor, nos concedemos un momento para pesar. Si estamos trabajando, el día a día concede muy pocos de estos momentos. Ahora que no trabajo, escurro una bayeta que solo esta húmeda, para intentar obtener gotas de mi esencia, esa gran desconocida para mí.
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